Sueños guajiros

Hoy verte me hizo querer más de ti. Entonces el tiempo trasnochado de la sin razón se coló poco a poco en el curso de la luz del día. Hoy esperarte me desquició los minutos. Así fue como descubrí que esa pátina de rabia se ha apoderado de todo. Hoy escucharte me hizo sentir cuanto te quiero. Sin embargo, los sentimientos cuelgan solitarios entre tendederos endebles de azotea. Hoy hablarte me recordó cuánto te extraño. Y la razón, sí, la razón, esa perra desquiciada que clama por la verdad, pues la razón se cayó del zócalo estrellándose contra la banqueta. Hoy te amé un poco más. Aunque sólo logré vislumbrar cómo aquella perra desquiciada fue pisoteada centenares de veces hasta desaparecer entre las líneas del concreto.