Rotores y sensaciones mañaneros

El helicóptero no dejaba de dar vueltas desde temprano y sus aspas licuaban los sentimientos, junto con toda idea coherente que pudiera emerger de la arena en que mi cuerpo se había convertido. Mis manos se deshacían en miles de solitarios granos de polvo. Y tu a mi lado no dabas señales de comprenderme. Hacia tiempo que habías olvidado estar conmigo, nuestros encuentros eran ausencias llenas de buenas intenciones, asimismo nuestras traiciones marcaban el ritmo del tiempo, pero este a su vez nos traicionó entre silencios escurridizos y gritos sosegados a mitad de la noche.

Hola