Recuerdo del azul

México D.F. a Jueves 8 de Septiembre de 1977

¿La inconsistencia de la memoria me hace recordar cielos más azules durante mi niñez? Será simplemente que cuando era niño volteaba a ver el cielo más seguido. En todo caso, en aquel tiempo todo era menos complicado y las palabras eran más accesorias de los actos. Ahora cada día que pasa tengo ese momento en que me detengo y pienso que eso que estoy a punto de decir es inapropiado o debe decirse de otra forma. Un juego en el cual se funden infinidad de apreciaciones y de aficiones recolectadas con el tiempo. Simplemente, creo que sigo olvidando que el juego se vuelve más necesario con aquellos más cercanos, de hecho es con ellos con los que se vuelve indefectiblemente un modo de ser. Sólo que a veces me pregunto que tanto me manifiesto en dichos momentos, no es un asunto de verdad o mentira, sino de ser tu mismo.

Los últimos hilos de sueño de la mañana no han querido disolverse entre el ruido citadino y el gris perenne del esmog. Normalmente se van con las primeras gotas de la ducha y le dejan lugar a la sensación de ser envuelto por la tibieza del agua. Entonces hoy todavía se mueven como velos alrededor de mi pensamiento mientras me preparo el desayuno. Me los encuentro en el camino como babas del diablo que me sobresaltan en su búsqueda imperiosa de ser algo más. Seré sincero si digo que ya ni siquiera recuerdo los sueños de los que salieron y al sentirlos rozar mi rostro enconan el sentimiento de alienación conmigo mismo y con las palabras del mundo.

La culpa la tengo yo por no emborracharme totalmente ayer en la noche. Cuando uno despierta crudo no tiene sentidos para sentirse mal con las palabras o los restos de sueño y lo pertinente se vuelve el mejoramiento corporal. Uno pasa tres cuartos del día tratando de sentirse bien y cuando lo logras ya solamente tienes que comer algo y dormir, pero simplemente no tenemos un calendario que nos diga cuando serás un blanco fácil para la paranoia y el sin sentido de tu existencia. De ahora en adelante, por si las dudas, no me iré a dormir medio borracho, siempre habré de perder un poco el habla, el tacto y la visión antes de irme a dormir.