Propiedades Intermitentes

A través de tus ojos podía ver reflejado el amor entre cada pestañeo. Jugaba a capturar con mis dedos los destellos de mi sentimiento. Sin embargo, solo era eso, un reflejo vacío que entrañablemente me despertaba de la realidad y me sumergía cada vez más en los sueños; pero los destellos, como los de un cometa, susurraban fechas lejanas en las que volverían y salían corriendo trastabillando contra las paredes.

Cada vez eran menos y cada vez la figura de la que brotaban se difuminaba por entre mis propios parpadeos. Tenía miedo de la oscuridad y de su insaciable apetito por esconderse entre las siluetas de los muebles. Tenía miedo porque eso me decía que el insomnio sería palpable y los tres días en vela volverían a ser reales y desesperados. Por lo que no podía sacarme de la mente que a veces me sorprende la soledad en medio de multitudes, otras veces me sorprende en medio de los amigos y es justo cuando más hondo penetra.

Sí, ahora los destellos se han ido y tu con ellos. Ni siquiera puedo acordarme de tu rostro, creo que nunca logré verlo bien, pero no importa ahora serás un espeso recuerdo más; uno de esos que regresan cada cierto tiempo porque se han aliado con un olor.  Te has quedado en mi memoria con el olor del insomnio que es como el del sudor agrio después varios días.