Post-puesto

Hoy he tenido la sensación de no haber despertado del todo cuando me paré de la cama. El día se está yendo como agua por la coladera y los deberes se apilan en una esquina que poco a poco se empolva y me causa estornudos. Bueno, asumo que también es la resaca del fin de semana, siempre que digo: “este fin adelantaré cosas del trabajo” y no lo hago, como cada vez que sucede cuando uno dice esas cosas, pues innevitablemente tengo una cruda moral gran parte de la semana y hoy apenas es martes.

¿Será por el tipo de trabajo que llevo haciendo desde hace tiempo? Yo estoy casi seguro que si trabajará en una oficina, sin mayor compromiso que mis 8 o 9 horas de trabajo, pues podría dedicar las otras ocho horas de mi vida a descansar y espabilarme con lo que quisiera.

Hoy es uno de esos días en los que, por más que me esfuerce, no podré sentirme satisfecho de lo que haga, todo porque tengo esa maldita manía de mentirme descaradamente cuando el trabajo se junta…