Amigos…

He escrito varias versiones de la misma historia y nunca se las enseñe a los demás. Creo que ha sido una obsesión sobre mi reconocimiento. Aunque tengo que aceptar que todo cambió aquella noche que nos metimos en un galerón a escuchar historias sobre poesías añejas y sobre poetas agrietados que añoraban a un amigo muy muerto (cosa que no sabía yo) y muy famoso –Tiempo después aprehendí parte de las sensaciones que deambulaban por el sitio al releer Los Detectives salvajes– Esa noche, como muchas otras que le siguieron, buscamos alcoholizarnos en un bar sórdido y maltrecho vigilado por meseras piernudas y escotadas.

Solamente nos bebimos unas chelas y disfrutamos del reconocimiento entre desconocidos. De hecho, respecto aquella conversación, apenas me acuerdo de retazos referentes a amigos ausentes y novias en proceso… Sin embargo, en un lapso muy corto, el centro se convirtió en el emblema de una búsqueda insaciable de nuevas experiencias. Reconfiguramos un espacio, gastado por los años y los trajes anquilosados de las cantinas, en un tiempo acelerado por emociones alteradas del alcohol y las drogas. Desde aquella noche nos convertimos en D arraigados en una ciudad parte ficción, parte real y parte alucinación. Desde aquella noche nos convertimos en amigos…

Todas las mañanas

Cada mañana me preparo para realizar cosas específicas, pero siempre en el camino me encuentro a mi computadora que indiscutiblemente me lleva por un diferente camino. Termino buscando nuevas cosas y, aunque casi siempre me sirven, pues resulta que he atrasado un poco el trabajo diario. Todas las mañanas me digo que es una cuestión de fuerza de voluntad y que no debo dejarme llevar por los impulsos mañaneros de exploración internética. Sin embargo, hasta el momento no es algo que haya podido realizar al cien por ciento…

Después de este post auto-imolatorio de mis costumbres, me pondré a trabajar y a aplicar cosas que he encontrado durante otras mañanas. Solo quisiera que el sentimiento de inutilidad que me embarga se transformara en sentimiento de victoria cuando vea el trabajo terminado…

Hermanas gemelas

Las dos siempre se movían al unísono y su andar por la vida proclamaba en numerosas situaciones los clichés de los gemelos. A menos que ellas quisieran uno no podía diferenciarlas o cuando una empezaba una oración la otra la completaba. Sin embargo, cuando las conocimos solamente pensamos en cómo serían en la cama y si desnudas uno podría reconocerlas más fácilmente… Tiempo después nos daríamos cuenta que no importaba el reconocimiento de una u otra; ambas aturdían los sentidos por igual.

Aquella noche vagábamos por el centro en busca de alcohol barato y de compañía no tan barata. Las encontramos tomándose una chela al dos por uno en una cantina que se convertía en antro y que poco a poco se llenaba de juventud. Estaban junto a la rockola tratando de camuflajearse  con la gente que no tenía un doble a su lado. El cabello negro, la piel blanca y sus enormes ojos negros podían atraparte en las siluetas de la música y enmudecer el demás mundo. Los dos caímos a la primer mirada y sin ponernos de acuerdo fuimos a su lado para caer totalmente en la red que nos deparaba el destino. Nunca imaginamos que terminaríamos viviendo los cuatro en un mismo departamento a tres cuadras de donde las conocimos…

Pruebas

Desde que obtuve mi primer computadora, he hecho archivos llamados prueba, prueba1, prueba2, etc.. Por eso, ahora hago este post y, así, por un lado prolongar la costumbre y, por otro, hacer una prueba del plugin que acabo de instalar. El mismo que servirá para publicar los nuevos post en mi “muro” de facebook y no lo tenga que hacer manualmente.

El primer plugin los hizo raro, este ahora tiene tanto twitter como Facebook al mismo tiempo, pero habrá que ver como aparecen los updates… Ahora este las ha puesto igual que el otro en el facebook, pero en el twitter no ha puesto nada…

Esta es la última etapa, son dos plugins, el primero para facebook y uno para twitter, no cabe duda nos siempre la centralización es buena…

Índices de peligrosidad

Las noticias matutinas anunciaron un estudio, realizado por eminentes investigadores de la Universidad de Quiensabedonde, en el que se establecía el riesgo de morir asesinado o suicidado. Según lo cual resultaba más peligroso vivir en Suiza, por su alta tasa de suicidios, que vivir en México, con todo y su alta tasa de decapitados.

A mi no me interesan sus cuestiones objetivas. Yo seguiré creyendo que vivir en Suiza siempre será menos peligroso, ya que al final no quedaré como perro atropellado intentando atravesar Tlalpan a las 2 de la mañana. Claro, si me dicen que España es el páis, no islámico, más seguro para vivir… pues podría cosiderar irme de “¿mojado?” a la madre patria; con todo y los exacerbados ánimos nacionalistas y anti-migrantes en toda Europa. Como ya lo dice el dicho: “más vale perro coleando” que ciento apachurrado en Tlapan…

Continúa

Era una noche etílica que apenas comenzaba, sin embargo el deseo de aventura se respiraba en el aire. Estabamos intranquilos porque poco a poco ibamos a adentrarnos en una historia pródiga de desencantos y deseos soslayados. Pero en ese momento solamente podíamos intuir que algo podría pasar; ya que las calles del centro se mostraban muy tranquilas. Nosotros solo queríamos tomar unas cervezas y hablar de cualquier cosa que nos permitiera comunicarnos…

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