Continúa

Era una noche etílica que apenas comenzaba, sin embargo el deseo de aventura se respiraba en el aire. Estabamos intranquilos porque poco a poco ibamos a adentrarnos en una historia pródiga de desencantos y deseos soslayados. Pero en ese momento solamente podíamos intuir que algo podría pasar; ya que las calles del centro se mostraban muy tranquilas. Nosotros solo queríamos tomar unas cervezas y hablar de cualquier cosa que nos permitiera comunicarnos…