Hermanas gemelas

Las dos siempre se movían al unísono y su andar por la vida proclamaba en numerosas situaciones los clichés de los gemelos. A menos que ellas quisieran uno no podía diferenciarlas o cuando una empezaba una oración la otra la completaba. Sin embargo, cuando las conocimos solamente pensamos en cómo serían en la cama y si desnudas uno podría reconocerlas más fácilmente… Tiempo después nos daríamos cuenta que no importaba el reconocimiento de una u otra; ambas aturdían los sentidos por igual.

Aquella noche vagábamos por el centro en busca de alcohol barato y de compañía no tan barata. Las encontramos tomándose una chela al dos por uno en una cantina que se convertía en antro y que poco a poco se llenaba de juventud. Estaban junto a la rockola tratando de camuflajearse  con la gente que no tenía un doble a su lado. El cabello negro, la piel blanca y sus enormes ojos negros podían atraparte en las siluetas de la música y enmudecer el demás mundo. Los dos caímos a la primer mirada y sin ponernos de acuerdo fuimos a su lado para caer totalmente en la red que nos deparaba el destino. Nunca imaginamos que terminaríamos viviendo los cuatro en un mismo departamento a tres cuadras de donde las conocimos…