Espacios multipolares…

Podemos decir que el espacio se apodera de los sentidos y difumina cada nueva sensación. Lo cual me pasa cada cierto tiempo de vivir en algún lugar. Lo maravilloso de aquellas cuantas cuadras del centro, donde deambulaba en busca de la vida, es que representan un espacio tan lleno de contrastes que uno se vuelve tornasol y cada sensación surge con brillos iridiscentes.

Eso era bueno porque mientras más tiempo pasaba menos me conocía y más me identificaba con los otros. Un grupo de inexpertos que únicamente deseaba conseguir un poco de compañía entre tantos vagabundos y paseantes. Fue un tiempo que viví de prestado, literalmente, y que no me preocupaba por otra cosa que caminar por las calles aprendiéndome cada una de las grietas que recorrían los muros.

El grupo poco a poco se conformaba y aunque, nunca eramos los mismos todo el tiempo, sabíamos que a la vuelta de la esquina nos encontraríamos. Sin embargo, no me acuerdo como acabó todo, solamente se que comenzó como una broma y que al final nos convertimos en extraños…