Desde el Palacio Chino

Los descubrí una tarde caminando rumbo al Palacio Chino, pensaba ver una película cualquiera para pasar la tarde. Antes de llegar los vislumbre, comiendo tortas en uno de los puestos de la esquina, los tres hablaban animadamente con el tortero y miraban vorazmente las tortas que preparaba. De ser sincero el olor que despedía el puesto fue lo que primeramente llamó mi atención. Sin embargo, al fijarme en la gente que lo rodeaba, descubrí a las hermanas sentadas una a cada lado de Omar muy arrepegados. En ese tiempo él todavía no se preguntaba demasiado con cual de las gemelas acababa en la cama varios días a la semana. El estaba bien y era todo lo que le importaba. Además quien no ha querido ser usado de esa manera por la mutua perversión de una par de lindas gemelas.

Con el tiempo me los encontraba mucho más seguido, aunque por mi trabajo casi siempre ocurría cuando pasaba a tomarme unas chelas en los underbares de la colonia. Así que con la familiaridad de los encuentros decidí, sinceramente, que habría de ayudarle a Omar para controlar a esas dos…