Cuatro ojos sin razón

A partir de las gemelas, y de visitar todo antro bebedor en el centro, comenzamos a conocer a innumerables personajes que habitan esa zona. Es extraño como pueden pasar a tu lado pero se han compenetrado tanto con el lugar que no los distingues. Simplemente son seres camuflados que descubres cuando adquieres la pátina de vivir en el centro. Te los encuentras en los antros más oscuros compartiendo la vida. Es como ese sentimiento cuando uno llega a un pueblo y todos se conocen, pero lo que sucede es que estás rodeado por miles de personas de paso.

Las gemelas eran exactamente como todos los otros, aunque cabe aclarar que como venían en paquete doble, resaltaban sin que pudieran hacer mucho al respecto. El centro de la ciudad ha tenido todo un proceso de devastación y deterioro. De igual manera te vas encontrando que mucha de la gente, que todavía vive ahí, ha compartido la evolución del lugar. Los padres de las gemelas vivieron desde pequeños en las calles de Cuba y Palma, claro que no siempre se llamaron así. Crecieron juntos en el mismo edificio y terminaron juntos en el mismo edificio. Sus únicas dos hijas, cuando las conocimos, tenían un destino en paralelo.

Cuando eres adoptado por uno de los seres del centro, adquieres la pátina necesaria para empezar a reconocer a los otros. Siempre tienes la opción de renunciar a ella y no adentrarte en ese mundo, pero no creo que alguno lo hiciera. Todo es llamativo y oscuro, la aventura permanece al acecho en cada esquina. Nosotros intentamos razonar lo que pasaba y actuar de acuerdo con eso. Sin embargo, el doble hechizo de las gemelas y el hechizo del ambiente nos dejó incapacitados para poder racionalizar cualquier cosa… Durante mucho tiempo solamente decíamos “sí por favor”.