Llegué a la cama, dispuesto a revisar correos y demás chismarajos internéticos, pero simplemente las cosas fueron llevándome a los amigos lejanos. Es extraño no extrañarlos todo lo que siempre se podría. Creo que el ajetreo de la ciudad y que siempre se está consiguiendo algo de donde sacar la supervivencia, entumece los extrañamientos. Bueno, estabamos con los amigos y no dejaré el tema. Cabe decir que cada vez me es más difícil darme cuenta que ya no me reconozco en muchas de sus palabras y de sus fotos y de sus… En algún momento se rompieron los señalamientos y nos perdimos entre las veredas de la vida. Ahora, simplemente queda recordar y esperar que las risas y los abrazos no se vuelvan de cartón…
Espacios multipolares…
Miércoles, 7 Octubre 2009
Podemos decir que el espacio se apodera de los sentidos y difumina cada nueva sensación. Lo cual me pasa cada cierto tiempo de vivir en algún lugar. Lo maravilloso de aquellas cuantas cuadras del centro, donde deambulaba en busca de la vida, es que representan un espacio tan lleno de contrastes que uno se vuelve tornasol y cada sensación surge con brillos iridiscentes.
Eso era bueno porque mientras más tiempo pasaba menos me conocía y más me identificaba con los otros. Un grupo de inexpertos que únicamente deseaba conseguir un poco de compañía entre tantos vagabundos y paseantes. Fue un tiempo que viví de prestado, literalmente, y que no me preocupaba por otra cosa que caminar por las calles aprendiéndome cada una de las grietas que recorrían los muros.
El grupo poco a poco se conformaba y aunque, nunca eramos los mismos todo el tiempo, sabíamos que a la vuelta de la esquina nos encontraríamos. Sin embargo, no me acuerdo como acabó todo, solamente se que comenzó como una broma y que al final nos convertimos en extraños…
Estoy a gusto
Viernes, 28 Agosto 2009
Los buenos días siempre me han dado la sensación que se van formando con pequeñas partes cada día vivido. Sin embargo, siempre es necesaria esa sensación de renovación que se tiene cuando uno se siente bien. Es algo extraño, pero es muy rico cuando puedes decir: Estoy a gusto. Aunque no me sucede muy seguido poder decirlo. Hoy es uno de esos días y no ha importado si es tal día de la semana o del mes.
Lo más extraño para mi es que esa sensación de estar bien, solo se da a partir de una combinación de olvido, memoria e inmediatez. Eso sí casi siempre me sucede en conjunto con los buenos amigos… Obvio, uno no puede estar a gusto con todas las personas…
Desde el Palacio Chino
Sábado, 15 Agosto 2009
Los descubrí una tarde caminando rumbo al Palacio Chino, pensaba ver una película cualquiera para pasar la tarde. Antes de llegar los vislumbre, comiendo tortas en uno de los puestos de la esquina, los tres hablaban animadamente con el tortero y miraban vorazmente las tortas que preparaba. De ser sincero el olor que despedía el puesto fue lo que primeramente llamó mi atención. Sin embargo, al fijarme en la gente que lo rodeaba, descubrí a las hermanas sentadas una a cada lado de Omar muy arrepegados. En ese tiempo él todavía no se preguntaba demasiado con cual de las gemelas acababa en la cama varios días a la semana. El estaba bien y era todo lo que le importaba. Además quien no ha querido ser usado de esa manera por la mutua perversión de una par de lindas gemelas.
Con el tiempo me los encontraba mucho más seguido, aunque por mi trabajo casi siempre ocurría cuando pasaba a tomarme unas chelas en los underbares de la colonia. Así que con la familiaridad de los encuentros decidí, sinceramente, que habría de ayudarle a Omar para controlar a esas dos…
Entre plazas y lecturas
Sábado, 25 Julio 2009
Con el tiempo fui adentrándome en el modo de ser del barrio, mi presencia fue cada vez más ubicua para los visitantes. Hasta que me volví como todos los demás, compartí la pátina de los residentes del centro, que hace que solamente entre nosotros notemos la presencia de los otros. Todavía no se bien cuáles son las características que lo hacen posible, pero uno va poco a poco perdiéndose entre el gentío.
Daba largos paseos por el barrio y me gustaba mucho sentarme en las plazas y escuchar las historias decrepitas de los vagabundos, bueno de los que todavía mantenían la cordura. También conocí a muchos otros vecinos que compartían historias de familia y de amistad. Una de esas veces, mientras leía un libro robado de Donceles, se me acerco Daniel para preguntarme qué leía. Es curioso porque no me acuerdo del libro, pero nos enfrascamos en una discusión sobre la literatura y la ciudad; específicamente aquellas obras que transcurren en el centro. El sabía la vida de varios escritores y artistas que vivieron y vivían en aquellas calles, así como bastantes obras que se entretejían entre desvencijados departamentos y esas plazas venidas a menos. Terminamos en una cantina clandestina donde estaban las gemelas y se nos unieron. Sin embargo, hubo un momento que ya no las vi y en el que me encontré cargando a Daniel por la calle de Cuba hasta un departamento casi vacío. Regresé tambaleándome a mi azotea y durante el camino no dejaban de rondar por mi mente las gemelas.
El tras-”fondo”
Martes, 12 Mayo 2009
La mañana era pálida y los rayos de luz apenas se sentían en la piel al contacto directo. Salí a caminar por el centro para aclarar las ideas que se habían acumulado durante meses. Sin embargo, no encontraba ni el camino, ni la forma para desenmarañar el cúmulo de sensaciones apiladas en el interior.
Hacía unas cuantas semanas que vivía en aquella azotea y desde la mudanza todo comenzó a moverse cada vez más rápido… Los conocí en el tras-fondo de una fonda donde gracias a que nadie se enfermaba después de la primera vez, muchos de nosotros terminamos yendo seguido. La fonda sufría de esa doble personalidad que los inmuebles de la ciudad adquieren con el tiempo. Por lo que en el tras-fondo te vendían alcohol, podías fumar y relajarte con los co-habitantes… Al tercer día de ir a la fonda y preguntar si podía llevar una chela para comer, Yanira me recomendó ir por una puerta que nunca había visto abierta y tocar por la siguiente a la izquierda. Claro, porque, al “fondo”, generalmente se entraba por el corredor del edificio. Me recibió “Yanira” y al ver mi asombro me dijo que eran hermanas gemelas –Deyanira y Yanira– y aunque se intercambiaban para atender ambos lugares, el nombre meseril se mantenía por lugar: Deyanira en el fondo y Yanira en la fonda.
En ese momento fue cuando todo comenzó a tomar velocidad y como siempre la línea de salida fue una tremenda borrachera. Y claro, la exaltación de vivir solo y los pocos descubrimientos que iba haciendo del centro me dejaron inconsciente en una esquina del lugar, después de discutir con varios vagabundos que terminaron llevándome a rastras a mi cuarto de azotea…
